"El Guadaíra vuelve a vivir"

Alcalá de Guadaíra es la única ciudad que ha recuperado medioambientalmente su río devolviéndolo a la vida y ahora no sólo es frecuentado por sus ciudadanos para el ocio, sino que la historia del Guadaíra y su proceso de recuperación se expone para conocimiento de los ciudadanos y para la concienciación de que "quien tiene un río tiene un tesoro" de cara al trabajo continuado de vigilancia y conservación.

El Alcalde de Alcalá de Guadaíra, Antonio Gutiérrez Limones, junto al Consejero de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, José Juan Díaz, inauguran esta tarde la exposición "El Guadaíra Vuelve a Vivir"; una muestra completa de la historia de la recuperación de un río, seña de identidad del pulmón verde del área metropolitana.

El río Guadaíra es emblema y seña de identidad de Alcalá. En el pasado fue su fuerza, que impulsaban las ruedas de los molinos harineros. En los últimos años, Alcalá ha luchado por recuperar su río, impulsando numerosos proyectos orientados a su recuperación medioambiental, recreativa y vivencial. En estos momentos, el Guadaíra sigue mejorando sus condiciones ecológicas mediante la construcción de infraestructuras, recobrando su natural vocación de corredor ecológico entre el estuario y las marismas del Guadalquivir y acogiendo multitud de ciudadanos en sus riberas para actividades deportivas, culturales, de ocio y turismo.

Según el alcalde alcalreño, "el objetivo es dar continuidad a la recuperación de todo un entorno llamado a convertirse en Monumento Natural; poner en valor el pulmón verde de proyección regional abierto a los ciudadanos y vertebrado por un río que ha marcado una historia industrial que se revive convertida en dotaciones culturales que lo rodean como el Castillo y su Centro de Interpretación, la Harinera como Museo del Pan Centro de Servicios Turísticos, El Centro de Educación Para el Turismo Sostenible, el gran Auditorio, etc... para que sea un referente además de natural, paisajístico, y de ocio y deporte, también cultural y turístico".

En la exposición, organizada por la Agencia Andaluza del Agua de la Consejería de Medio Ambiente con la colaboración del Ayuntamiento encontramos mapas, fotos, planos, infografías... y un sin fin de imágenes del Guadaíra poco usuales, incluso con vistas aéreas.

Es un río poblado de multitud de manantiales naturales que ha sido principal estandarte de la escuela paisajística del s.XIX y fuente de inspiración de fotografía, poesía, literatura y flamenco y que hoy vuelve a la vida para ser disfrutado por los habitantes.

La muestra nos lleva desde la constitución geológica de su cuenca (su clima estacional, origen marino, fósiles...); a su modelación sobre el paisaje ; y a sus condicionamientos para las civilizaciones que lo han poblado así como la convivencia entre este recurso natural fuente de vida y la evolución y desarrollo de los habitantes con construcciones e industrias.

Encontramos desde la construcción de los molinos harineros en la edad media, con detalle, al crecimiento de la industria panadera vigente hasta mediados del s.XX que hizo conocer a la ciudad como la Alcalá de los Panaderos; así como la industria aceitunera y las graves consecuencias de deterioro que tuvo de pago a cambio del desarrollo productivo de los hombres.

Afortunadamente se puso la mirada en su recuperación, liderada por el Ayuntamiento por la colaboración de otras administraciones y de forma destacada la Consejería de Medio Ambiente, acciones que también se describen en la exposición: Guadaíra Blanco y Verde, con las infraestructuras para minimizar efectos de vertidos y acciones para devolver la vida a sus aguas y recuperar sus riberas. Detalladamente vemos la cronología de las mediciones de niveles orgánicos, de oxígenos, de sales y nutrientes, así como los cambios de uso del agua con los siglos y la utilización de la tecnología para mantenerlo limpio.

En definitiva, la muestra viene a señalar los logros obtenidos para la vuelta a la vida de un río, resaltando no obstante que no es el final, ya que su conservación y protección es un trabajo necesario no sólo para su vocación de corredor ecológico entre Doñana y la Sierra Sur, sino para el disfrute de los habitantes como ha sido siempre.

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