LA JUNTA APRUEBA LA DECLARACIÓN DE MONUMENTO NATURAL DE LAS RIBERAS DEL GUADAÍRA

Alcalá de Guadaíra

Alcalá de Guadaíra, a 30 de diciembre de 2011

            El Alcalde de Alcalá de Guadaíra, Antonio Gutiérrez Limones, ha mostrado su satisfacción al saber que, desde hoy, las Riberas del Guadaíra ya son Monumento Natural y están dentro de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía (RENPA), gracias a la aprobación definitiva realizada hoy por parte del Consejo de Gobierno de la Junta de

Andalucía; aprobación que viene a confirmar los esfuerzos realizados en estos años por el mandatario alcalareño, en los que ha apostado por la recuperación del río y la ribera como espacio vital para el desarrollo de la vidad de Alcalá.

            Gutiérrez Limones, ha agradecido además la tesón de todos los alcalareños por el apoyo y la sensibilización hacia el Guadaíra y sus riberas, y la implicación institucional de las administraciones por la recuperación de un espacio ecológico de alta calidad llamado a convertirse en referente medioambiental y turístico.

            Coincidiendo con el mandatario alcalareño, el concejal de Medio Ambiente, José Manuel Rodríguez, también se ha alegrado de este paso definitivo que hoy se da , y no sólo por la protección del entorno que se codeará con los principales Parques Naturales de la comunidad autónoma dentro de la RENPA, sino por las posibilidades turísticas que proyecte y la consiguiente generación de puestos de trabajo dentro de este nuevo yacimiento de empleo para la ciudad.

            Los trámites para esta declaración de Monumento Natural se iniciaron en mayo de 2010 cuando el Ayuntamiento llevó al Consejo Local de Medio Ambiente dicha propuesta para aprobarla de forma previa y consensuarla antes de su aprobación en pleno.

            La zona afectada es un tramo medio del río de unos 10 kilómetros con doce molinos panaderos que discurre entre el Molino Hundido y el de Pelay Correa, incluyendo además el parque urbano de Oromana, además de La Retama, San Francisco, la Finca Huerta la Perdida y la Huerta de Zafra y Hacienda de Oromana, lo que supone una extensión de 180 hectáreas.

            El ayuntamiento alcalareño ha realizado grandes esfuerzos municipales en la recuperación, conservación, puesta en valor y sensibilización de uno de los principales emblemas de la ciudad, su componente medioambiental. Ahí están las pruebas visibles para los ciudadanos con 38 kilómetros de caminos rehabilitados, o más de un millón de metros cuadrados de parques ribereños. “Ahora, con este paso se pretende que lo recuperado se mantenga para las generaciones futuras de alcalareños y andaluces” -ha apuntado el concejal.

            Los espacios declarados Monumentos Naturales los conforman lugares con elementos de la naturaleza constituidos básicamente por formaciones de notoria singularidad, rareza, o belleza, que merecen ser objeto de una protección especial.

            En Alcalá, el río y sus riberas conforman un lugar especial al jalonarse el Guadaíra por multitud de molinos harineros, hidráulicos o de cubo, que lo hacen único en Andalucía otorgándole a la zona un alto valor didáctico y cultural también desde el punto de vista arquitectónico, histórico y social. Es más, sólo entre los siglos XV y XVI, Alcalá llegó a contar con cuarenta molinos; y treinta en el siglo XIX, estando muchos de ellos en funcionamiento hasta la década de los setenta. No en vano la ciudad llegó a ser conocida gracias al pan proveniente de la harina que se fabricaba en estos molinos y el agua del Guadaíra y sus manantiales en la Alcalá de Los Panaderos por esta importante industria.

            Las riberas del Guadaíra, en su tramo urbano por Alcalá, tienen un atractivo que ha sido plasmado por toda una escuela de pintores paisajistas de la talla de Sánchez Perrier, Gonzalo Bilbao, Luis Contreras o Martín Rico. En primer término hay que destacar como eje vertebrador del paisaje el río, cruzado por un puente de piedra de siete ojos y de origen romano. A lo largo de sus orillas se extiende un frondoso parque, con la ermita de San Roque, desde donde hay una de las mejores vistas de la ciudad, el parque de San Francisco y el Parque de La Retama, a los que sigue el Parque de Oromana con un hotel de arquitectura regionalista rodeado de pinares en una zona alta que va descendiendo hasta las orillas del río a través del parque propiamente dicho, una zona más fresca poblada de escalinatas, manantiales y merenderos.

            Además la zona tiene una importante diversidad biológica tanto por hábitats naturales como por especies animales y vegetales de interés comunitario ( ej. pardilla, calandino y boga de río). A todo ello se une un suelo especial de rocas calcarenitas, conocidas de antiguo como albero, de fama mundial que le proporciona al entorno mayor riqueza y diversidad.

            Asimismo, río arriba este tramo se presenta a través del Castillo de Marchenilla ( S.XIV y XV) cercano al conjunto arqueológico de Gandul de vestigios calcolíticos. Río abajo, ya saliendo del casco urbano más antiguo despide el entorno el Guardián del Castillo, el primer puente figurativo de Europa, conocido como Puente del Dragón.

 

 

            También en el entorno caben destacar unas gigantescas y singulares conducciones hidráulicas que hay que adjudicársela a los romanos, siendo mejoradas y ampliadas como galerías que estuvieron en activo hasta finales del siglo XIX. Estos aspectos añaden valor al complejo natural.

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