El puente romano se restaura y peatonaliza

El Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra ha anunciado hoy que va a  restaurar el puente romano para la recuperación de sus valores  históricos y su transformación a uso peatonal, permitiendo el acceso  a la nueva Biblioteca, y la recuperación de los caminos de ribera en  ambas márgenes, intervención que tiene un presupuesto estimado de 900.000 €. Según ha explicado el delegado de Servicios Territoriales, Rafael Chacón, “se trata de una infraestructura catalogada por el PGOU con un nivel de protección integral (sólo se admiten obras de restauración, conservación y consolidación), en el que ahora, con los nuevos puentes sobre el Guadaíra, el del Dragón y los otros dos proyectados, puede eliminarse el tráfico y recuperarlo para los ciudadanos”.

De hecho, ya se encuentra en redacción el proyecto de ejecución, y se ha solicitado al Ministerio de Fomento una subvención con cargo al 1% de Protección del Patrimonio Histórico y Cultural, que está en una fase avanzada de tramitación. Asimismo, la Comisión Provincial de Patrimonio ha informado favorablemente la actuación.

Como fase previa de los trabajos, en esta semana se ha procedido a la limpieza y desbroce de toda la vegetación que recubría los estribos y las pilas del puente, para poder realizar el levantamiento fotogramétrico completo, paso previo para poder proyectar la recuperación de su fisonomía original, y plantear la restauración necesaria (estructural- si fuera necesaria-, estética, etc.)

La intervención de restauración contará con la prospección arqueológica, el levantamiento de detalle de la estructura, la inspección del estado de la obra, o el informe de cimentación.Igualmente, se procederá a la limpieza de la obra de fábrica y la reparación de los elementos estructurales defectuosos, por ejemplo, los sillares que se encuentren muy dañados por la erosión del tráfico o del río, manteniéndose en los casos en los que sea posible y, cuando no sea así, sustituidos por piezas del material original.No se pasará por alto una revisión de la cimentación con prospecciones geotécnicas y ensayos, además de la reparación de elementos defectuosos.

Como proyecto de restauración que es incluye la eliminación de todos aquellos elementos que hayan sido añadidos recientemente que no pertenezcan a la estructura original, tales como barandillas, voladizos, etc. Una vez eliminados los añadidos recientes, se realizará una reconstrucción de la calzada y de los pretiles; se abrirán los ojos del puente que actualmente están tapados, los últimos de cada lado (dos de siete); y se realizará la recuperación del cauce histórico del río, eliminando desagües actuales y reconstruyendo los caminos de ribera.

Por último, se procederá a la adecuación e integración urbana de los  estribos del puente, esto es, se realizarán obras de consolidación de los estribos, retirando los rellenos realizados en los últimos siglos y mejorando la integración con el puente del ferrocarril emplazado en la margen derecha del río.

Descripción histórica

El puente Carlos III es una estructura de fábrica pétrea, con siete ojos de medio punto de diverso tamaño. En los pilares cimentados sobre el curso fluvial se ubican tajamares, de sección triangular en el frente oriental (enfrentado la corriente) y sección circular/cuadrangular en el frente occidental (aguas abajo). El despiece de la estructura se realiza con sillería alcoriza, aunque en diversos puntos se aprecian reparcheos con mampostería de diverso tamaño. El 
área transitable se halla asfaltada, con barandillas laterales de protección sobre un firme sustentado al exterior en ambos frentes con modillones lobulares (hasta comienzos del s. XX presentaba un peto de piedra).

Todo parece apuntar a que la mayor parte de la edificación actualmente visible responde a la reconstrucción dieciochesca, que actuaría sobre una estructura primitiva fuertemente erosionada por la corriente del Guadaíra. No obstante, parece que en 1780 experimenta una reconstrucción general se su fábrica, tal y como recoge en la lápida originalmente ubicada en la cercana Huerta de La Tapada.

En la actualidad, los arcos laterales aparecen parcial o totalmente obturados por diversas acumulaciones de material de aluvión y procedente de las adecuaciones topográficas realizadas en ambas márgenes fluviales, especialmente las obras de levantamiento del firme de la carretera de Dos Hermanas. Ello enmascara sensiblemente su envergadura, y dificulta el diagnóstico integral de la edificación histórica conservad

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