El río Guadaíra vuelve a la vida

La consejera de Medio Ambiente y el alcalde alcalareño presentan el informe de la evolución de las aguas con el cumplimiento de los valores necesarios para la vida. El río Guadaíra está vivo. Así lo demuestra el informe de la evolución de la calidad del agua de los últimos diez años realizado por la Oficina Técnica del Programa Coordinado de Recuperación del Río Guadaíra dependiente de la Agencia Andaluza del Agua de la Junta de Andalucía, al concluir que la calidad de agua del río muestra unas  características que cumplen los valores establecidos para el mantenimiento de la vida piscícola.

Hoy lo ha explicado la Consejera de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Cinta Castillo, y el alcalde de Alcalá de Guadaíra, Antonio Gutiérrez Limones, en la propia ciudad durante una visita realizada al cauce y sus riberas acompañados por la delegada  provincial de Medio Ambiente, Pilar Pérez, y el delegado municipal de Sostenibilidad, Salvador Escudero.

El río Guadaíra cuenta con un completo sistema de control de agua con el cual se realizan mediciones periódicas en distintos puntos del cauce desde hace años. Se recogen valores como por ejemplo el oxígeno, el ph, la conductividad... que tras las inversiones realizadas para la depuración de aguas residuales urbanas y la 
eliminación de vertidos industriales, revelan datos de absoluta normalidad.

Precisamente estas mediciones han empezado a dar datos de disminución de contaminación en el último año, fecha en la que ya estaban en  funcionamiento todas las depuradoras de aguas residuales de los municipios de la cuenca y sus afluentes ( la última la de Morón de la Frontera en agosto de 2008), y se desviaban a las balsas de 
evaporación las aguas procedentes de las industrias de aderezo de aceitunas, muy prolíficas en la parte alta del río y causantes históricas de los vertidos ilegales del que ha sido considerado uno de los ríos más contaminados de España.

El esfuerzo del Ayuntamiento, encabezado por Gutiérrez Limones, por recuperar para los ciudadanos la vida del río que ha sido el motor de  la historia de la ciudad y una de sus señas de identidad más características, comenzó a dar sus frutos con la implicación de las demás administraciones, Junta, Estado, demás municipios de la cuenta, y sectores sociales y empresariales relacionados.

La unión, el deseo y los esfuerzos por recuperar la vida en el río se tradujeron a inversiones y difusión de la necesidad de protección ambiental global para el territorio. Muy concienciados en Alcalá por tal recuperación, en las riberas del Guadaíra en su tramo urbano en los últimos 13 años se han invertido 12,7 millones de euros en 
distintas actuaciones de recuperación de la naturaleza, caminos, plantaciones, creación de parques, restauración de molinos y azudas, limpieza y conservación, etc, con financiación municipal más fondos comunitarios (POMAL Y FEDER) y del propio Estado a través de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. A ello se suman las 
inversiones autonómicas en el sistema de depuración de aguas de todo el cauce.

Asimismo, ya está firmado un nuevo convenio con la CHG para sumar  otros 4 millones de euros en actuaciones similares de reforestación, red de caminos, embarcadero, pasarela, etc en la zona del Molinillo Hundido y de Pelay Correa que servirá para poner en valor el último tramo urbano del río, colindante a la barriada Venta de La Liebre.

Tipología e imagen ensoñada: Sal, azudas, y manantiales, Los ríos son de distinta tipología y el Guadaíra responde a lo que se conoce como corriente fluvial mediterránea y estacional, muy distinta a otras corrientes por ejemplo del norte de España. A estos ríos mediterráneos le sucede que llevan más o menos agua dependiendo de la estación o de la climatología dentro de una misma estación, y en muchas ocasiones por la recepción de aguas de manantiales. A ello se une que la composición de las aguas depende de los suelos por dónde surge y cruza, y he aquí donde el Guadaíra comienza con sus características peculiares:

Nace en terrenos salados (minas de sal), discurre por terrenos de la misma composición, especialmente en su parte alta y recibe afluentes donde precisamente este componente es predominante (Salado, Saladillo y Salado de Mairena). Los niveles detectados antaño de sal, eran mayores y estaban maquillados por vertidos de aderezo de aceitunas, pero hoy se comprueban como inherentes al Guadaíra en su medida natural.

En el tramo de Alcalá de Guadaíra se aprecian otras características. Se sitúa en su curso bajo, con la lentitud propia de su cercanía a la desembocadura, y con aguas estancadas en las azudas de los molinos panaderos. Esta composición de agua y sus características es lo que provoca el surgimiento de las algas que ofrecen el color verdoso o marrón del río, pero precisamente ello indica el surgimiento de la vida de la corriente, su vitalidad para el ecosistema.

También es cierto que a lo largo de los años se recuerdan y detectan aguas cristalinas, pero es que el Guadaíra en Alcalá está regado por numerosos manantiales ( San Juan, San Francisco Zacatín...) que hacen que las aguas se clareen en determinados puntos y épocas. Esta situación es la que recuerdan los alcalareños y visitantes de la primera mitad del siglo XX, cuando la localidad era considerada 'la playa de Sevilla' y era habitual el baño en las aguas del Guadaíra. Este recuerdo en el tiempo hace que se
considere erróneamente que el Guadaíra para estar recuperado debe ser transparente, una imagen ensoñada que no se corresponde con la idiosincrasia del río más que en lugares o momentos puntuales.

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