Los niños han sido los protagonistas de la actualidad municipal

El alcalde, Antonio Gutiérrez Limones ha recibido hoy a los pequeños saharauis que pasan sus vacaciones en la localidad, y el concejal de educación, José Manuel Campos ha visitado a los niños que participan en los talleres de verano de la Universidad Popular

Los niños han sido hoy los protagonistas de la actualidad municipal alcalareña. Hoy el alcalde, Antonio Gutiérrez Limones, y la responsable de Cooperación, Elena Álvarez, han recibido en el Ayuntamiento a los 24 niños saharauis de entre 8 y 12 años que pasan sus vacaciones de verano en la ciudad, y han agradecido la generosidad de los padres de acogida alcalareños.

La asociación de Amigos del Pueblo Saharaui se fundó en el año 96 después de que el Ayuntamiento trajera por primera vez a los niños saharauis en acogida en el 95. Las familias encariñadas con los pequeños y observando la gran labor social que podían hacer con esos niños se organizaron en asociación legal y desde entonces dan unos meses de mejor vida a los pequeños. En este año, además de las vacaciones de playa, piscina o excursiones que les organiza cada familia, entre todos hacen visitas a Isla Mágica, Guadalpak y comidas de convivencia.

Por otro lado, el concejal de Educación y Formación del Ayuntamiento de la ciudad, José Manuel Campos, ha visitado esta mañana los talleres infantiles de la Universidad Popular donde acuden de lunes a viernes cerca de 200 niños a aprender y divertirse en una alternativa que pretende ayudar a los padres con los pequeños en esta época estival.

Los pequeños de entre 5 y 12 años divididos en grupos según edades aprenden y se divierten con materias tan dispares como el dibujo y la pintura, el movimiento, el flamenco o el teatro. Pero además se aprovechan estas horas para hablar de la ciudad y aprender desde pequeños las señas de identidad que nos hacen alcalareños.

Unos ejemplos de estas actividades son la influencia de la Soleá de Joaquín el de la Paula en el Flamenco, el conocimiento de nuestro patrimonio con la pintura del Castillo de Marchenilla, o las nociones sobre los orígenes de nuestro municipio que se hacen en la clase de manualidades construyendo monedas y ánforas romanas en barro, o los mares de tiza y sal que representan la época en la que la ciudad estaba cubierta por el agua y nuestro singular albero.

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